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HOMILÍAS DOMINICALES
de diciembre y enero
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"DESEO
Y ESPERANZA DEL REY DE LA
LUNA”
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PRIMER
DOMINGO DE ADVIENTO
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| El
autor, valenciano y misionero en
el Japón, comparte su reflexión
sobre las lecturas bíblicas del
primer Domingo de Adviento.
Juan Vicente Catret S.J.
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Empezamos el ciclo C del año litúrgico
con el Adviento, en preparación de la
Navidad. Las tres lecturas bíblicas de
este primer domingo nos hablan del
“esperar” o “la esperanza” de la
segunda venida de Cristo el Señor Rey
del universo, al fin de los tiempos. El
profeta Jeremías, en la primera
lectura, proclama en boca de Dios que
“cumpliré la promesa que hice a la
casa de Israel…suscitaré a David un
vástago legítimo, que hará justicia y
derecho en la tierra”…Luego, San
Pablo, en la segunda lectura de la carta
a los Tesalonicenses, ora que “el
Señor os colme de amor a todos…y que
así os fortalezca internamente, para
que cuando Jesús nuestro Señor vuelva
acompañado de sus santos, os
presentéis santos e irreprensibles ante
Dios nuestro Padre”. Y finalmente, en
el evangelio de S. Lucas, se nos dice
que al fin del mundo, con signos en el
sol y la luna y las
estrellas…”Entonces verán al Hijo
del Hombre venir en una nube, con gran
poder y gloria…Levantaos, alzad la
cabeza; se acerca vuestra
liberación…Estad siempre
despiertos…manteneos en pie ante el
Hijo del Hombre”. Todo es un mensaje
que anima a la esperanza y a la
vigilancia en fidelidad de vida y
conducta.
Pues bien, estas palabras bíblicas, me
han sugerido ese título que pongo de
“Deseo y Esperanza del Rey y de la
luna”. Para decir “esperar” o
“deseo” o “esperanza”, hay un
kanji o carácter chino-japonés, que
expresa “carencia o ausencia de un rey
y la luna”, y se lee: “nozomu” (望む):
“esperar”, o “nozomi” (望み):
“deseo” o “esperanza”. Aquí
hago yo mi interpretación. Se desea un
“Rey”, una persona que nos atraiga,
guíe, gobierne, dé sentido a la vida.
Y se desea “la luna”, símbolo de la
belleza de la naturaleza, del amor
incluso romántico…¿No os parece esto
hermoso y profundo?
En español usamos también para
expresar la espera, el vocablo
“deseo”, que viene del latín
“desiderium” y éste de
“de-sidus”…que significa “desde
las estrellas” (sidus, sideris en
latín es “estrella”)…Ver desde
las estrellas, ver con los ojos
límpidos, refulgentes, puros, ver desde
arriba, desde el cielo, con los ojos de
Dios…
Podemos ver unidos en algún modo, ese
deseo de “Rey y de luna”, con
nuestro “deseo”. Y también me
recuerda la obra de Sartre,
“Calígula”, obra de teatro
filosófico-existencial, en la que el
personaje, el loco Emperador Calígula,
desea alcanzar la luna con la mano y
como no puede, se desespera y se nos
dice que el “hombre es una pasión
inútil”. No es así. Lo que no
podemos alcanzar por nosotros mismos, se
nos da como gracia de Dios.
Hoy queremos ver con ojos de estrellas o
esperar a nuestro Rey Jesucristo y a la
luna, resumen de los valores de amor,
bondad, belleza, la naturaleza creada
por Dios en vez de nuestras cositas
manufacturadas y corruptibles, en este
primer domingo de Adviento, tiempo del
deseo, de la espera y esperanza, del
“nozomi” japonés explicado, y se
nos invita a preguntarnos en ambiente de
oración por nuestra “esperanza”.
En estos tiempos de terrorismo, de
consumo de cosas y olvido de Dios,
reforcemos nuestro deber de la
esperanza. Purifiquemos nuestra
esperanza. Una esperanza atrevida,
confiada, con “sentido del camino”,
orientada hacia el Rey y la luna de una
creación bella, limpia, impoluta,
salida de las manos de Dios. Una
esperanza creadora de amor a todos
nuestros hermanos y hermanas del mundo.
Una esperanza despierta, humilde,
alegre, Una esperanza de una Persona, de
un encuentro con el Rey que viene.
¡Qué bonito se dice en japonés!:
“deseo y esperanza del Rey y de la
luna”.
Acabo con una poesía de esperanza. Es
de Rufino Grández y se llama:
NO ENVÍES MENSAJERO
“No envíes mensajero, ven tú mismo,
no mandes a tu Ángel en campaña;
no otorgues protector ni des a nadie
el mando y el consuelo de tu vara.
Tu Gloria abrasa, quema los pecados,
y somos todos dignos de tu llama;
mas eres Padre, pródigo en perdones,
y más glorioso cuanto más agracias.
Por eso, ven tú mismo, Padre Santo,
y muestra entre nosotros tu llegada;
levántanos, condúcenos, corrígenos,
mas tú, tan sólo tú, con mano blanda.
O envíanos tu propio corazón
mandando al Unigénito del alba,
a aquel que viene y entra hasta la
médula
y nunca por venir de ti se aparta.
Que venga el Verbo y haga su aposento
en todo gozo, en toda pena y lágrima;
y sea nuestra crónica y camino
su historia verdadera y cotidiana.”
Así lo pide y desea, espera desde la
estrellas, con y por vosotros.
Hiroshima 1 de Diciembre de 2006 |
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DOMINGO
SEGUNDO DE ADVIENTO:
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“PREPARAR
EL CAMINO DEL SEÑOR”
por Juan Vicente
Catret S.J.
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Desde
Hiroshima, nuestro amigo
Juan Vicente nos envía
su reflexión dominical
con sabor oriental
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Este
domingo segundo de Adviento nos
presenta la figura de S. Juan
Bautista, venido como precursor
del Mesías Salvador para
“preparar el camino del
Señor”. Así lo dice el
Evangelio, dándole el matiz de
que “elévense los valles,
desciendan los montes y
colinas”…Es una expresión
que ya aparece en la primera
lectura del libro del profeta
Baruc, que exclama: “Dios ha
mandado abajarse a todos los
montes elevados…ha mandado que
se llenen los barrancos”…En
un sentido espiritual, esas
imágenes nos están diciendo
que los que son altivos y
soberbios como los montes deben
abajarse y hacerse humildes,
mientras que los que están
hundidos, como agujeros o
barrancos o valles, deben
llenarse de esperanza…De este
modo se nos anima a prepararnos
durante el Adviento para recibir
la visita de Jesús Salvador que
camina hacia nosotros. Se dan,
pues, dos “caminos”: el de
Jesús hacia nosotros y el
nuestro hacia Jesús, como
acogida al don que se nos da, ya
que Jesús nos viene primero
hacia nosotros como gracia
divina.
Esta espiritualidad del
“camino” que anuncia S. Juan
Bautista, me recuerda a mi mucho
la espiritualidad del
“camino” japonés. En esta
lengua, “camino” se dice
“michi” y se escribe con el
carácter chino: 道,
que los chinos leen “Dao” o
“Tao” y en Japón leemos
como acabo de decir:
“michi”o a la manera china
diciendo: “do”. Es un valor
profundo que se aplica a toda
creencia o arte, que requiere el
esfuerzo de toda la persona en
cuerpo y alma unidos. En Japón
son famosos los siete caminos
de: “chado”(茶道)
o
“camino del té”,
“kyudo”(弓道)
o
camino del arco”, “kado”(華道)
o
“camino de las flores”, otro
“kado”(歌道)
o
“camino del canto”,
“kendo”(剣道)
o
“camino de la espada o
esgrima”, “shodo”(書道)
o
“camino de la
caligrafía”,”judo”(柔道)
o
“camino de la lucha”。El
“bushido”(武士道)o
“camino de los guerreros
samurai” también va en esta
misma línea de valores. En
conjunto, todos esos
“caminos”, sea bebiendo el
te, con canciones o arreglo de
flores, practicando el tiro del
arco, o la esgrima o el
“judo” como decimos, o con
la caligrafía a tinta china, o
con la bravura y nobleza de un
guerrero Samurai, demandan una
actitud de quietud,
tranquilidad, nada de apetitos
desordenados, una fusión con la
naturaleza con sencillez,
prudencia, paz interior, que
crean una fuerza interior y un
equilibrio capaz de superar y
vencer a todos los obstáculos
enemigos que se opongan. A la
raíz de esos “caminos”
está el “Camino” o
“Tao” del gran filósofo
chino Lao-Tse que pedía a sus
discípulos andar el
“Camino” natural a cada ser,
como un niño inocente, sin
pasiones, con una indiferencia
total a todo lo que pueda
acaecer.
Creo que preparar la Navidad es
buscar ese equilibrio y rectitud
en lo personal y en lo social,
que tan bellamente nos enseña
el “camino chino-japonés”.
Humildes, sin soberbia, ni
barrancos ni montes, salir
caminando al encuentro alegre
con el Salvador. Sin afanes
demasiado terrenos, como reza S.
Pablo en la segunda lectura de
este domingo: “creciendo más
y más en penetración y
sensibilidad para apreciar los
valores cristianos. Así
llegaréis al Día de Cristo (la
Navidad), limpios e
irreprochables, cargados de
frutos de justicia”.
Este es el mensaje del
“camino” que predicaba S.
Juan Bautista. Quiero acabar con
una poesía dedicada a él, que
es de Concepción de la Trinidad
y se llama:
PROFETA
¡Qué hermoso es tu destino!
“Heraldo de Sión”, y ¡qué
glorioso!
Más, ¡qué ingrato el
camino!...
Tan arduo y escabroso,
que arredra al lidiador más
valeroso.
Difícil cometido:
hablar de Dios haciéndolo
presente,
a un mundo descreído,
llevar abiertamente
la Verdad y Justicia
trascendente.
Profeta, no desmayes
ante el riesgo que implica tu
tarea,
no cejes ni te calles,
por más que el mundo vea
en ti a un “desfasado” y no
te crea.
La meta es luminosa…
Prosigue, pues, tu ruta con
firmeza.
No admitas en ti cosa
que empañe su belleza,
Al fin, ¡serás premiado con
largueza!”
Y todos nosotros, siguiendo al
Profeta Juan, estamos llamados a
“preparar nuestro camino hacia
Jesús que viene”…Lo pide
con y por vosotros,
Juan Vicente |
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DOMINGO
TERCERO DE
ADVIENTO
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El
Verdadero Gozo
Juan
Vicente Catret
S.J. |
ESTE
DOMINGO
"GAUDETE"
ES UNA LLAMADA
AL VERDADERO
GOZO
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En
la liturgia,
llamamos a este
domingo tercero
de adviento:
“el domingo
Gaudete”,
palabra latina
ese
“Gaudete”
que significa
“Alegraos” y
que está tomada
de la segunda
lectura de hoy,
de la carta de
S. Pablo a los
Filipenses,
donde dice:
“estad siempre
alegres en el
Señor; os lo
repito, estad
alegres”. Y lo
mismo recomienda
la primera
lectura del
profeta
Sofonías,
cuando exclama:
“Regocíjate,
hija de Sión,
grita de
júbilo, Israel,
alégrate de
todo corazón,
Jerusalén…El
Señor tu Dios,
en medio de
ti…El se goza
y se complace en
ti, te ama y te
alegra con
júbilo como en
día de
fiesta”.
Por eso, desde
antiguo, para
animar a la
esperanza y gozo
porque la
Navidad de
Jesús está ya
cerca, en vez
del color morado
de las estolas y
casullas, color
de penitencia,
hoy se permitía
el color
“rosa” en
las vestiduras
litúrgicas del
sacerdote, para
denotar esa
alegría
esperanzada de
que ya estamos a
mitad camino del
nacimiento del
Señor.
Repasando todo
esto en
japonés, me
encuentro que
para decir esa
palabra de
“gozo” que
tanto sale en la
liturgia
dominical de
hoy, no sólo en
las dos primeras
lecturas sino
también en el
Salmo de hoy:
“gritad
jubilosos: qué
grande es en
medio de ti el
Santo de
Israel”, etc.,
en japonés
decimos:
“yorokobi”,
un “kanji” o
carácter chino
que se escribe
como sigue: 喜び.
Y cuando examino
el dibujo
primitivo de ese
“yorokobi”,
encuentro dos
explicaciones:
una es: una mesa
cuadrada abajo: 口
sobre
la cual hay un
instrumento
musical, la
parte de arriba,
que cuando se
toca esa especie
de clarinete,
produce
alegría.
La segunda
explicación es:
una boca: 口
que
come y bebe
manjares y por
lo tanto se
alegra más que
esa boca la
persona que la
tiene. Total,
que el
“gozo”
(yorokobi) nos
viene o de
gustar la
música o de
banquetear, esto
segundo más
graso y
material, diría
yo.
Aquí es donde
radica mi
título de hoy:
“llamada al
verdadero
gozo”.
Se nos llama a
gozarnos porque
el Señor está
cerca, y si bien
el gozo de la
música o de un
banquete
excelente nos
gusta a todos,
cómo no, ese
paulino “estad
siempre alegres
en el Señor”,
nos lo explica
profundamente S.
Juan Bautista en
el evangelio de
hoy.
“¿Qué
tenemos que
hacer?”, le
preguntaba a
Juan la gente. Y
él nos responde
que esa
vocación a la
alegría radica
en la
“honestidad”
y la
“generosidad”:
“el que tiene
dos túnicas,
que se la
reparta con el
que no tiene; y
el que tenga
comida, haga lo
mismo”…Y a
los publicanos
les dice: “no
exijáis más de
lo
establecido”,
etc.
Hoy día, cuando
cada hora mueren
1.500 niños de
hambre, cuando
se extinguen
especies de
animales o
plantas, cuando
hay tantos
muertos
asesinados por
el terrorismo,
la injusticia de
las guerras, se
nos llama a una
supervivencia
basada en una
ética mundial,
de paz religiosa
en un diálogo
de religiones.
¿Qué tenemos
que hacer, para
poder alegrarnos
profundamente?
¿Qué tenemos
que hacer para
conseguir la
felicidad? Más
que tocar
instrumentos
músicos o comer
y beber
exquisitamente,
hoy quiero yo
depurar esa
palabra japonesa
de
“yorokobi” :
gozo, siguiendo
a Juan Bautista:
seguir a Jesús
con un amor
humilde y
profundo: “no
merezco desatar
la correa de sus
sandalias”,
nos dice Juan, y
alegrarnos
porque Jesús
Salvador nos
bautiza con el
fuego del
Espíritu Santo,
nos dice que el
verdadero gozo
está en “dar
más que en
recibir”, que
vivamos y
trabajemos por
esa paz y amor
servicial
compartidos, por
esa fe en un
Dios Padre de
todos, que nos
hace a todos
hermanos y
hermanas del
mundo, una
fraternidad que
produce el
verdadero gozo
en nuestro
común planeta.
Así visto, este
domingo es una
llamada o
vocación al
verdadero
gozo”,
saliendo hacia
los otros, hacia
el prójimo con
capacidad de
compartir. La
alegría que
dimana de la
Navidad impregna
así nuestra
preparación
anual del
Adviento.
Gracias
“yorokobi o
gozo japonés
que nos
inspiraste a
buscar la raíz
del verdadero
gozo, gracias
profeta y pastor
Juan Bautista
que, siguiendo a
Jesús nos
aclaras la clave
para la
alegría,
gracias
Sofonías y
Pablo por la
repetida llamada
a gozarnos,
gracias Jesús
Salvador que
vienes y estás
ya cerca…Y por
supuesto,
durante los
días de Navidad
gozaremos de la
música de los
villancicos y
podremos comer
pavo y beber
vino incluso, si
nuestros
bolsillos nos lo
permiten; con
una barra de
turrón ya
bastará, creo.
Y quiero acabar
con una preciosa
poesía de José
Luis Martín
Descalzo a S.
Juan B.:
PASTOR QUE, SIN
SER PASTOR
“Pastor que,
sin ser pastor,
al buen Cordero
nos muestras,
precursor que,
sin ser luz,
nos dices por
dónde llega,
enséñanos a
enseñar
la fe desde la
pobreza.
Tú que traes un
bautismo
que es poco más
que apariencia
y al que el
Cordero más
puro
baja buscando
pureza,
enséñame a
difundir
Amor desde mi
tibieza.
Tú que sientes
como yo
que la
ignorancia no
llega
ni a conocer al
Señor
ni a desatar sus
correas,
enséñame a
propagar
la fe desde mi
pobreza
Tú que sabes
que no fuiste
la palabra
verdadera
y que sólo eras
la voz
que en el
desierto vocea,
enséñame,
Juan, a ser
profeta sin ser
profeta”.
Pues que todos
seamos profetas
sin ser profetas
del verdadero
gozo…Lo pide
con y por
vosotros, Juab
Vicente
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TERMINANDO
EL ADVIENTO Y ENTRANDO
EN LA NAVIDAD
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CUARTO
DGO ADVIENTO
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DOMINGO
CUARTO DE ADVIENTO:
“LA VISITA DE MARÍA”
Juan Vicente Catret
S.J. |
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Este domingo cuarto de Adviento
nos presenta a María como
centro de nuestra atención. La
primera lectura del profeta
Miqueas nos habla de Belén,
pequeña pero en donde “la
madre dará a luz” y ésta
será nuestra paz”. La segunda
lectura de la carta a los
Hebreos, proclama a “Cristo
que entró en el mundo y dijo:
“Aquí estoy, oh Dios, para
hacer tu voluntad”. Y ello es
posible, porque la Virgen María
ha consentido a ser su Madre,
tras el anuncio del Ángel, y
cuando “visita” a Isabel,
ésta la saluda con su grito:
“¿Quién soy yo para que me
viste la madre de mi
Señor?”…
Quiero, pues, centrarme en
María, para preparar el
nacimiento de Jesús.
Cuando S. Francisco Javier vino
al Japón en el año 1549, al
llegar a Kagoshima, ofreció a
la madre del Daimyo o Señor
Feudal de esta ciudad y su
territorio una pintura de María
con el Niño Jesús. Gustó
muchísimo. Desde entonces, los
misioneros inculcaron mucho la
devoción a María entre el
pueblo japonés. Y esto es un
enfoque pastoral estupendo,
porque muchas veces se ha dicho,
incluso ahora, que si el
Occidente es una sociedad más
bien “patriarcal”, el Japón
en concreto es una sociedad
“matriarcal”. La dulzura y
entrega de una madre es lo que
más profundo llega al alma
japonesa. El famoso novelista
japonés católico que fue Endo
Shusaku llegó a decir que “si
la devoción a María hubiera
sido siempre inculcada más y
más, hoy sería mayor el
número de cristianos en
Japón”.
Así pues, la figura de María
en el evangelio de este domingo
nos atrae mucho y ayuda a
prepararnos para la Navidad. Es
una figura de María que no
acapara al niño para sí, sino
que lo ofrece a los demás.
Siempre me han gustado mucho
más esas imágenes de María de
las que parece escapárseles el
Niño de entre sus brazos, más
que las que lo aprietan a su
pecho para sí solas.
María lleva a Jesús, es
“Cristófora”, como
diríamos en forma griega. Lleva
la paz, el amor, el gozo de
Jesús a Isabel y a su infante
Juan aún no nacido. Hace su
“visita”, siguiendo el
ejemplo del Hijo de Dios
encarnado que “nos visita”
para hacer “la voluntad de
Dios Padre”, tal como nos dijo
la carta a los Hebreos.
Este tema de “la visita de
Dios a su pueblo” es capital
en el evangelio de Lucas. Jesús
es el que realiza la visita de
Dios para redimirnos y salvarnos
a todos.
Me fijo en que en japonés
visita se dice: “hoomon”,
una palabra que se escribe con
dos kanjis o caracteres
japoneses: 訪問.
El primero nos expresa en la
izquierda una boca: 口
de
la que salen palabras…que van
en las cuatro direcciones de
norte, sur, este, oeste: 方
Mientras
que el kanji de la derecha: 問,
escribe otra pequeña boca entre
dos hombres que llevan armas en
sus manos: 門.
En resumidas cuentas,
“visita” o “hoomon”
consiste en llevar palabras de
paz a todos los que litigan y
ello en las cuatro direcciones
del mundo.
Debemos pedir a María que nos
visite hoy a todos, trayéndonos
la paz, perdón, amor, gozo de
Jesús recién nacido esta
noche…en nuestros corazones. Y
aprendamos también nosotros a
“hacer visitas”, es decir
llevar a todos a nuestro
alrededor esos valores de Jesús
y marianos también: ofrenda
nada acaparadora, cumplir la
voluntad de Dios, ayudar con un
servicio amoroso a que haya más
paz entre todos. Y acabo con una
poesía a María que me gusta.
Es de Bernardo Velado Graña y
se llama:
RUEGA POR NOSOTROS, MADRE DE LA
IGLESIA
“Virgen del Adviento
esperanza nuestra,
de Jesús la aurora,
del cielo la puerta.
Madre de los hombres
de la mar la estrella,
llévanos a Cristo,
danos tus promesas.
Eres, Virgen Madre,
la de gracia llena,
del Señor la esclava,
del mundo la reina.
Alza nuestros ojos
hacia tu belleza,
guía nuestros pasos
a la vida eterna”. |
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Y a continuación os pongo mi homilía
para la Navidad.
NAVIDAD DE JESÚS: “LA SEÑAL”
“Señal” en japonés se dice:
“shirushi” y se escribe así: 印,
un kanji cuya parte izquierda es una
mano, que desde arriba da o sugiere algo
a un hombre arrodillado. Aunque no os lo
parezca, el dibujo primitivo representa
eso. Y a mí me gusta para hoy, para
explicar “la señal” que los ángeles
dan a los pastores para reconocer al Niño
Salvador en la cueva de Belén:
“encontraréis un niño envuelto en pañales
y acostado en un pesebre”. Tres veces
repite Lucas esa frase en el evangelio
de la noche de Navidad. Y uniendo la señal
con el significado en japonés,
ciertamente podemos decir con gozo y
devoción que recibimos de la mano del
ángel arrodillados esa preciosa y
profunda señal del nacimiento de Jesús
nuestro Señor y Salvador.
Isaías, en la primera lectura,
profetiza que “el pueblo que caminaba
en tinieblas vio una luz grande…Porque
un niño nos ha nacido…el Príncipe de
la paz”.
S. Pablo en la segunda lectura, escribe
a Tito: “ha aparecido la gracia de
Dios que trae la salvación a todos los
hombres; enseñándonos a…levar desde
ahora una vida sobria, honrada y
religiosa…aguardando la dicha que
esperamos: la aparición gloriosa del
gran Dios y Salvador nuestro:
Jesucristo. El se entregó por nosotros
para rescatarnos de toda impiedad y para
prepararse un pueblo purificado,
dedicado a las buenas obras”.
Y S. Lucas de un modo solemne,
contraponiendo frente a la “pax
romana” del Emperador Augusto,
soberbia y por fuerza de las armas, la
paz humilde y pastoral del Niño Jesús
nacido en la extrema pobreza, sin sitio
en una mísera posada de Belén,
teniendo que nacer en una cuadra y ser
puesto entre las pajas de un pesebre.
Pero este mensaje nos llena de alegría.
Sí, María hace lo mejor que puede
hacer: colocar al niño en un lugar
seguro, el pesebre que tiene sus
barritas a los lados para que hagan de
paredes y no se caiga el niño. Con todo
su amor y gentileza. Pero qué gran señal
se nos está dando. ¿Por qué? Un
pesebre es un sitio donde comen las
ovejas su paja…Y María nos está como
diciendo: “comed a mi hijo”…Y
ciertamente, comeremos después su
Palabra y su Eucaristía, su Pan de
Vida, su Cuerpo. Esto sólo se comprende
cuando contemplamos en aire místico la
“señal del Mesías”.
Quiero quedarme contemplando la escena,
dar gracias a María por colocar al Niño
en el pesebre, dar gracias al Niño y a
Dios por tanto amor, que se puede
abrazar, que se humilla hasta la total
pobreza. Y acabo con una poesía breve
pero bonita, dedicada al pesebre o
pajar. Es de Rafael Morales y se llama:
CANCIONCILLA DEL PAJAR DE BELÉN
“Qué feliz la paja es
bajo la luz de la luna.
Porque a Dios sirve de cuna
es ya más gloriosa que mies.
Cantad, pastores, cantad,
que esta noche es Navidad.
A Dios arrulla y sostiene
la paja tierna y delgada.
La paja que a Dios contiene
es ya más cielo que nada.
Cantad, pastores, cantad,
que esta noche es Navidad”.
Pues cantando ante el pesebre, adorando,
dando gracias, amando y comulgando esta
noche en la Misa, permítaseme decir
“comiendo” a Jesús! Con y por
vosotros,
Juan Vicente
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31
DE DICIEMBRE: DOMINGO DE
LA SAGRADA FAMILIA
|
LA
SAGRADA FAMILIA
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¿QUÉ
ES LA “FAMILIA” Y LA
“PIEDAD FILIAL”?
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|
Juan
Vicente Catret S.J.
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El
domingo día 31 de diciembre celebramos
la fiesta de la “Sagrada Familia”.
Pensando en japonés, me pregunto “qué
es “la familia” y “la piedad
filial” en el Japón? Y para responder
a esas dos preguntas vitales que la
liturgia de este domingo nos presenta
con sus lecturas bíblicas del Eclesiástico,
carta de Pablo a los Colosenses y el
evangelio de Lucas con el Niño Jesús
perdido y hallado en el Templo por su
madre María y padre adoptivo José,
luego en la familia de Nazaret
“creciendo en sabiduría, en estatura
y en gracia ante Dios y los hombres”,
he querido examinar ante todo las
palabras clave en japonés:
“familia” y “piedad filial”.
“Familia” en japonés se dice:
“kazoku” y se escribe así: 家族.
Esta palabra se compone de dos
elementos: “ka” (家),
que también se lee: “ie”; y
“zoku” (族).
Es muy interesante hacer el análisis de
esos dos componentes. “ka” o
“ie” representan un “techo” de
casa o templo donde se come u” ofrece
un animal”, que en concreto el kanji
escribe con el dibujo de un “cerdo”.
Y “zoku” representa a la izquierda
una “bandera” del ejército y a la
derecha “flechas”, es decir que los
arqueros se agrupan bajo su bandera.
Puesto todo junto, se nos está diciendo
que “kazoku” o “familia” es
donde bajo techo se reúnen como bajo la
bandera los arqueros, los miembros o
personas que ofrecen a Dios una ofrenda
de un cerdo, animal muy gustoso para los
chinos sobre todo y para nosotros también
si pensamos en lo rico que están las
lonchas del jamón, y luego se lo comen
juntos. Bien dicho!
Y “piedad filial”, que es el lazo de
unión entre padres e hijos, un valor
muy apreciado tanto en la China del gran
pensador Confucio como en Japón, se
dice “oya-kookoo” y se escribe: 親孝行.
Lo explico: “Oya” (親),
es en la izquierda, “acercarse
dulcemente” y en la derecha
“mirada”; son los padres que miran
amablemente a sus hijos y a los que éstos
también deben acercarse con mirada benévola
y agradecida. Y “koo” ((孝),
en el centro significa: el hijo que
ayuda a los mayores o ancianos, a sus
padres; finalmente, a la derecha está
el otro “koo” (行)
que significa “acción”, la persona
que camina hacia o hace algo. En
resumidas cuentas, la “piedad
filial”, “oya-kookoo”, es una
invitación para actuar tanto padres
como hijos, los unos hacia los otros con
dulzura y amor benévolo.
Creo que estas palabras japonesas,
importantes en esta cultura, también
están muy relacionadas con la
“sagrada familia” que se nos
presenta hoy en la Biblia como nuestro
“modelo”. Esos consejos del Eclesiástico:
“honra a tu padre, respeta a tu
madre…” Esa exhortación paulina a
mostrar unos a otros en la familia
“misericordia, bondad, humildad,
dulzura, comprensión, perdón mutuo,
dar gracias incluso cantando”. Esa búsqueda
de María y José del niño Jesús
perdido a los 12 años porque se quedó
en el Templo, hallado luego y unidos los
tres en Nazaret, nos presentan una
familia normal, orando juntos bajo el
techo común, comiendo juntos, mirándose
con dulzura y amor, ayudándose en sus
acciones, la normalidad propia de la
santidad que consiste en hacer con
perfección y por amor de Dios lo que
hacen todos. Una familia unida en
comprensión, en diálogo, en trabajo y
en oración. Una familia modelo para las
de nuestra época, que es la esperanza
de la sociedad, a pesar de que hoy día
sea por divorcios o por falta de calor
familiar haya tantas familias
desgraciadas…Pero no, estamos llamados
a la esperanza y gozo de la familia
unida. Pidamos por todas las familias
actuales y futuras, por todas esos
“kazoku” unidos con
“oya-kookoo”, piedad filial que es
entre padres e hijos. Mañana es el
Primer Día del Año 2007. En Japón es
gran fiesta del Sol Naciente. Os deseo
las “tres eses” del evangelio de hoy
aplicadas a Jesús y a todos nosotros:
crecer en Salud, Sabiduría y Santidad.
A todos os deseo un “Feliz Año
Nuevo!”
Y acabo con una poesía apropiada para
hoy, que es de Luis López Anglada y se
titula:
FIESTA DE FAMILIA
“Han venido los hijos. Con la fiesta
se alegra la familia y se engalana
el salón. Luce el sol en la ventana
y está en el comedor la mesa puesta.
Los hijos son mayores y nos cuesta
ver que ya no son niños. La lejana
nostalgia de otro tiempo nos hermana
y hay preguntas que quedan sin
respuesta.
¿Quiénes nos separaron? Están fijos
los recuerdos de ayer, pero los hijos
han venido a la fiesta alegremente.
Uno que vive lejos, en Europa,
no ha venido. Y alzando nuestra copa
brindamos todos por el hijo ausente”.
¿Os gusta? Ese que vive lejos soy yo,
no en Europa sino en Asia, en Japón…
Pidiendo unos por otros estos días
familiares, se despide con un abrazo,
Juan Vicente.
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NOVENA
EN HONOR DE SAN MARIO, MÁRTIR
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SAN
MARIO
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El
19 de enero se conmemora el
martirio de San Mario, su esposa
Marta y sus dos hijos
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José
Juan Vergara S.J.
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SAN
MARIO, MÁRTIR
fiesta, 19 de enero
(traslado de sus reliquias, el 10 de abril)
Mario era un noble persa de comienzos del siglo
III, cristiano, casado, con dos hijos.
Junto con su mujer, Marta y sus hijos se dirigió
a Roma para venerar la tumba de los Apóstoles.
Estando en Roma, bajo el imperio de Claudio II,
se desató una persecución contra los
cristianos en la que él y toda su familia, el
19 de enero del año 250, sufrieron el martirio.
Mario fue sepultado en la catacumba de san
Calixto a mediados del siglo III.
En 1756, el Padre Haymbhausen, un jesuita
representante de la Provincia de Chile, solicitó
al Papa que le concediera algunas reliquias de mártires
para que fueran veneradas en nuestras iglesias
de Chile. Así fue como el 10 de abril de ese año
fueron trasladadas a nuestra patria. El
mencionado Padre, bávaro de origen, pasó por
su tierra y encargó a un artista que le hiciera
una imagen de cera que representara al santo. En
su interior colocó las reliquias y así
llegaron a Chile.
En 1767 la Compañía de Jesús fue expulsada de
nuestro país y de todos los dominios del Rey de
España. Así pues, la imagen pasó a manos
piadosas que olvidaron la historia y el precioso
contenido. Cuando se construyó nuestro Templo
de San Ignacio, la imagen nos fue devuelta, pero
nadie sabía a qué santo representaba.
Fue en 1997, cuando al remodelarse el
Presbiterio del Templo y el Altar de San
Ignacio, bajo el cual reposa la imagen del mártir,
se decidió limpiar las ropas, ya ennegrecidas
por el humo y la tierra de tantos siglos. Al
desvestir la imagen, fue hallada la humilde caja
de reliquias, aún sellada, y la misteriosa nota
que explicaba su origen.
San Mario se venera todos los 19 de enero y los
días 10 de abril en la Misa de 12 del Templo de
San Ignacio de Santiago de Chile.
NOVENA DE SAN MARIO, MÁRTIR

HIMNO
Siendo noble allá en tu tierra
consideraste más noble
al pescador galileo
que murió crucificado.
Salve, Mario, te cantamos.
Diste tu sangre por Cristo
Dejando comodidades
con tu mujer y tus hijos
partiste de peregrino
a la tumba del Apóstol.
Salve, Mario, te cantamos.
Diste tu sangre por Cristo.
No temiste proclamar
tu fe en el Hijo de Dios
Tu testimonio alcanzó
la corona del martirio
Salve, Mario, te
cantamos.
Diste tu sangre por Cristo.
No existe mayor amor
que entregar de corazón
lo que tienes y lo que eres
aunque te cueste la vida.
Salve, Mario, te cantamos.
Diste tu sangre por Cristo.
AQUÍ SE MEDITA Y SE PIDE LA GRACIA QUE SE DESEA
CONSEGUIR.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria al Padre.
Oh Dios, Tú despertaste en el noble Mario el
deseo de honrar las tumbas de los apóstoles y mártires
romanos, llevándolo como peregrino con su
familia a la Ciudad Eterna, donde derramó su
sangre en testimonio de fe; concédenos la
gracia de ser fieles a la Iglesia, dispuestos a
dar nuestra vida por sus enseñanzas. Te lo
pedimos por Cristo nuestro Señor.
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DOMINGO
TERCERO ANUAL:
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“VIVIR
UN LIBRO”
Juan Vicente Catret S.J.
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Comentario
a las lecturas bíblicas del
Tercer Domingo del Año Litúrgico
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Las dos lecturas de la Biblia conectadas siempre
directamente cada domingo son la primera y el
evangelio. Aquí se nos habla de “dos
libros”: en la primera lectura, se nos dice
que el sacerdote Esdras leyó el libro de la
Biblia del Antiguo Testamento, sobre todo los
libros de la Ley o de Moisés, que abarcaban
desde el Génesis al Deuteronomio, a todo el
Pueblo reunido en Jerusalén tras la vuelta del
destierro en Babilonia. Y se nos dice que el
Pueblo aceptó vivir conforme a la Ley del Señor
exclamando su “amén, amén”.
En la segunda lectura, S. Pablo en su carta
primera a los cristianos de Corinto, que no
llega al tamaño de un libro, comenta que la
iglesia de Cristo se parece a un cuerpo humano
en que los miembros más fuertes protegen a los
más débiles, el ojo a la mano, etc., y que por
tanto debemos ayudarnos unos a otros, según el
don que cada uno ha recibido de Dios.
Y en el evangelio, después de decirnos que
Lucas envía su evangelio a “Teófilo”,
nombre simbólico que significa “amante de
Dios”, es decir que Lucas envía su libro del
evangelio a todos “los amantes de Dios” que
son los cristianos, nos comunica que Jesús
acudió a la sinagoga de Nazaret y que leyó un
pasaje del libro del profeta Isaías del Antiguo
Testamento de la Biblia, aplicándoselo a sí
mismo: “El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque Él me ha ungido. Me ha enviado para dar
la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a
los cautivos la libertad, y a los ciego la
vista. Para dar la libertad a los oprimidos;
para anunciar el año de gracia del Señor”.
Y luego, Jesús se apropió esas palabras simbólicas
de Isaías, comentando: “Hoy se cumple esta
Escritura que acabáis de oír”.
Titulo esta homilía: “Vivir un libro”.
Porque tanto Esdras en la primera lectura, como
Jesús en el evangelio, nos están diciendo que
“hay que vivir un libro”. Y me gusta aquí
repasar el kanji o carácter chino para decir
libro: “jon”, se pronuncia y se escribe: 本,
que expresa un “árbol”: 木,
al que se le pone debajo un pequeño trazo
horizontal, queriendo indicar “la raíz del árbol”·.
O sea, que un “libro” expresa “lo que está
a la raíz de la voluntad del que lo escribe o
hace suyas las ideas expresadas en el libro,
bajo la metáfora del árbol vital de cada
uno…Muy bonito y expresivo me parece.
Entonces, centrándonos ya en el evangelio, Jesús
nos dice que la raíz de su voluntad está en
animar a los pobres con su Buena Nueva del Reino
de Dios, Reino de paz, justicia y amor; en su
trabajo curativo y redentor dando vista a los
ciegos, libertad a los oprimidos…es decir, dándonos
motivos para vivir humana y libremente, con
libertad interior, con gozo dentro del corazón.
Un mensaje de liberación que se nos da y que
debemos colaborar a realizarlo, saliendo de
nuestro egoísmo…recociéndonos pobres,
oprimidos por las cadenas de las pasiones
desordenadas, con necesidad de salvación, y al
mismo tiempo animados a ayudar a los demás a
vivir en esa libertad interior, que es gracia
que pide al la par nuestra colaboración…Este
es el programa Jesús, el “vino nuevo” que
nos trae, como comentábamos el domingo
pasado…
Y me pregunto: ¿pido humildemente a Jesús que
me abra los ojos del corazón, que me libre de
mis pasiones desordenadas, que me rompa mis
cadenas opresoras, que me ayude a vivir bajo su
gracia con un corazón pobre y humilde? Y a la
vez, ¿quiero ayudarle en su empresa de
construir el Reino de Dios, estando cerca de
todos mis prójimos, aportando mi testimonio a
favor de la paz, de la justicia, del amor
servicial, dándoles ejemplo, rezando por ellos,
animándoles a vivir con un bello y alto ideal
de por vida? Este, creo es el mensaje de este
domingo. Y acabo con una breve poesía de
Eugenio D’Ors que me gusta. Se llama:
ORACIÓN EN LAS GRANDES VACILACIONES
“No me ilumina nada,
no veo nada,
no siento nada,
sino lo que sientes Tú.
No decido nada,
no juzgo nada,
no examino nada,
no sé nada,
sino lo que sabes Tú.
No pido nada,
no quiero nada,
no deseo nada,
sino lo que anhelas Tú.
No temo a nadie,
no sirvo a nadie,
no descanso en nadie,
sino en Ti.”
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