LOYOLA 59
Diciembre de 2006
 

Este domingo 10 de diciembre a las 11, el Obispo de San Bernardo, don Juan Ignacio González presidirá la Misa en la Iglesia de la Compañía de Jesús en Calera de Tango. En esa ocasión el coro dirigido por Eduardo Jahnke cantará:

Canticorum Jubilo de Haendel
Kyrie de Angelis
Tu Palabra Señor es la Verdad, arr. A. Reyes
Ofertorio instrumental
Santo de Alejandro Reyes
Dona nobis pacem de Mozart
Ave Verum Corpus de Mozart
Tollite Hostias de Saint Saëns

Después de la Misa, habrá un recital con música medieval de Juan del Encina. 

 

 
San Francisco Javier  Su fiesta es el 3 de diciembre. Fue opacada por el Primer Domingo de Adviento. No olvidemos que estamos en el quinto centenario del Santo (1506 - 2006). Vea hermosas cartas e interesantes artículos en el número 44 de la revista Humanitas o haga clic aquí  Para escuchar canción en su honor, compuesta y cantada por Cristóbal Fones S.J., haga clic aquí

HOMILÍAS DOMINICALES

 

DOMINGO 31 PER ANNUM

"LA CORDIALIDAD SON DOS".

El título me lo sugiere el evangelio de los "dos mandamientos": amor a Dios y amor al prójimo", y también un caracter chino-japonés muy importante en el Oriente, que se escribe con este signo que ahora pongo, confiando os salga bien en vuestra pantalla, a saber: ¿Î que se lee: "jin" y significa: "cordialidad" o "cálida humanidad".

Es el valor supremo para el famoso pensador Confucio, que los jesuitas en la China del siglo 17 llamaron "el Sócrates chino". Y es muy curioso kanji o caracter chino-japonés. A la izquierda se ve simplificado el dibujo de un hombre: ¿Í y a la derecha el dibujo de dos: ¥Ë... O sea que para ser un hombre hay que darse a los demás, no se es un hombre cordial cuando se está solo, aislado, encerrado en si. Y podemos también pensar, no se tiene "cordialidad" sino con "dos": yo y Dios, yo y el prójimo, y mejor aun: "Dios y el prójimo", olvidándome de mí en amor total y servicial a ellos dos. Esos son los "dos" mandamientos que Jesús realza: amar a Dios con todo el corazón, que para los hebreos era la sed del pensar, querer, afectarse; y amar al prójimo como a uno mismo, es decir desearle, rezar y ayudarle para que tenga todo lo bueno que nosotros deseamos para nosotros mismos: paz, alegría, bienestar, bondad, generosidad, templanza, amor oblativo, salud y vida aqui y eterna...

Los judíos tenían 613 mandamientos, desmenuzando los 10 de la Ley de Dios dada por medio de Moisés, pero Jesús los resume en esos "dos", y como hemos dicho, son mas que mandamientos, la clave chino-japonesa también, para ser verdaderamente humanos, con calurosa cordialidad, para vivir una vida plena, con sentido, de verdadera felicidad, mientras caminamos por la peregrinación terrestre que nos han recordado las dos fiestas de los días pasados: "todos los Santos", "todos los difuntos"...que tuvieron el dicho "jin", que salieron de su egoísmo y fueron: "hombre + 2, mujer + dos"... plenitud humana en el "dos" de Dios y el prójimo. Que bonita y profunda me parece esta actitud!... Vivir para Dios Padre, Creador, Conservador; y para todos los hermanos y hermanas de nuestra vida en la familia, sociedad, país, mundo entero.

Somos así capaces de amar, porque Dios nos ama primero, tal como dice la primera lectura: Dios que nos ha dado "una tierra que mana leche y miel"...a pesar de que nosotros estamos haciendo que dimane "gas y toda polución"...Y la segunda lectura que nos presenta a Jesús como Sumo Sacerdote "santo, inocente, sin mancha, purificándonos de los pecados"...Y de este modo se nos ha dado la posibilidad de amar, en una incesante lucha contra nuestro egoísmo, con una necesidad continua de purificación. Que sepamos dar mas y mas una respuesta completa: "con todo el corazón, alma que es la vida, fuerzas físicas y psíquicas...Que sepamos escuchar lo que ya sabemos, pero que nos cuesta reconocer: "yo + dos", yo soy para dos: Dios y el prójimo.

Y el buen letrado que dice a Jesús en el evangelio: "Maestro así es, como Tu dices"...recibe de Jesús la respuesta animadora: "no estas lejos del Reino de Dios!"...Y así es también para nosotros si vivimos el "yo + dos" = JIN"...estamos cerca del Reino, pero todavía no hemos llegado, debemos aun esforzarnos "mas"...la espiritualidad del "magis" = "mas", que tanto le
gustaba a S. Ignacio de Loyola. Vamos a pedirlo y también lo sugiero con la siguiente poesía de Damián de Vegas, muy a tono. Se llama:

DEL AMOR DE DIOS Y DEL PRÓJIMO

"Los dos amores, de Dios
y del prójimo, pensad
que son una caridad,
y no dos.

Habéis de considerar
dos ramos en un pezón,
que, aunque desiguales son,
creciendo van a la par.
Pues así el amor de Dios
y el de la projimidad
son solo una caridad,
y no dos.

Imposible es que a lo alto
del amor de Dios subáis
si en el del prójimo estáis
ratero, imperfecto y falto;
porque este amor y el de Dios
tienen tan gran hermandad,
que son una caridad,
y no dos.

De aqui quedara entendido
lo que la Escritura clama:
que quien al prójimo ama
la ley de Dios ha cumplido;
pues claro esta que ama a Dios
el que ama a la projimidad,
fia sola una caridad,
y no dos.

Pues pidamos esa gracia: "yo + dos"...unos por otros, me despido por hoy,

Juan Vicente Catret S.J., misionero en Japón

DOMINGO 32º PER ANNUM
Más que el volumen, lo que importa es la calidad del regalo... y ésta se la da el amor.

LAS DOS BOLAS DE ARROZ

El título de hoy me lo ha recordado el evangelio con esa viuda que echa dos monedas (dos reales) en el cepillo.

¿Y pues?

Cuando estuve en la parroquia de Rokko en Kobe, recuerdo que un día me preguntaron un grupo de feligresas jóvenes y ya mayores de edad: "Que es lo que le gusta mucho comer?"... Y yo repuse: "tarako", palabra japonesa que significa "huevos de pescado". Desde chiquillo que me han gustado esas hueveras de los pescados. Y aquí en Japón las hay y muy sabrosas, creo que de salmón (en aponés "sake"). Bueno, pues lo que me conmovió es que al cabo de unos meses, el día de mi cumpleaños se me presenta una anciana, no sé si era viuda, y me regala "dos bolas de arroz" blanco, amasadas con las manos rociadas de sal y por ello quedando las bolas de arroz muy ricas, que en japonés se llaman "onigiri" cada una (quiere decir "arroz apretado"), y la sorpresa más emotiva es que dentro, en el corazón de cada bola de arroz iba un montoncito de "tarako" = huevos de pescado...

¡Que delicadeza la de aquella anciana!, me dije y digo ahora. Eso es lo que hizo antes la viuda de Sarepta con el profeta Elías, y lo que hace la viuda del evangelio que echa dos reales ante la mirada de Jesús. "Calidad" más que "cantidad". El servicio en silencio, ofrecer el "poco" que
se tiene, porque se es pobre y humilde, pero con todo el corazón. Darse más que dar de lo superfluo, de lo que no se necesita, como hacían tantos ricos y Jesús los veía, en su vanidad e hipocresía. Aprendamos ese servicio humilde, callado, dándonos con toda nuestra energía, con lealtad, como Jesús - el Sumo Sacerdote de la segunda lectura - que se da por entero al Padre y a nosotros. Dar con afecto, con todo el corazón lo poco que se es y se tiene, como la anciana que me dio a mi aquellas dos bolas de arroz...

Y quiero concluir con una poesía, libre, sin ritmo, pero bonita y muy a cuento. Es de Benjamín González Buelta y se llama:

LOS CENTAVOS DE NOEMI

"A Noemí, la viuda pobre,
todavía le dolían
los dedos de las manos
cuando depositó en silencio
su ofrenda para los pobres
en el cepillo del templo.
Había trabajado todo el día
cosechando aceitunas
en el olivar de Sadoc,
un alto funcionario.

Al final de la jornada,
pensó que ningún vecino
estaba en apuro urgente.
Ella no había comprado
nada a crédito
en la tienda de Josías.
Su velo descolorido
Podía durar mas tiempo.
Y no le seducirían el corazón
las baratijas que anunciaba
un vendedor ambulante
sentado en su camello.

Noemí sabía mucho
de hambres clavadas como un alfiler
en el centro de su estómago,
de deudas y mensajeros
que insistían y amenazaban,
desequilibrando en un instante
su frágil existencia.

Por eso dejó con alegría
unos centavos en el templo,
regalo suyo y de Dios
para un hermano.

Era poco dinero,
pero lo era todo para ella.
Y todo el corazón
quedo abierto
para todo el don
que el Dios del Reino le ofrecía."

Pues que sepamos nosotros darnos mas que dar de lo superfluo, nuestro
tiempo, nuestras cualidades y nuestro humilde servicio por amor a Dios y al prójimo. Esta
entrega es el mejor modo de cumplir los dos mandamientos de amor a Dios y al
prójimo, que Marcos ponía en boca de Jesús el domingo pasado. Pidiendo este modo de vivir, como las dos viudas de Sarepta y del Templo, como mi anciana de las dos bolas de arroz con "tarako" dentro, a Jesús por y con vosotros, me despido por hoy,
Juan Vicente Catret S.J., misionero en Japón

 
DOMINGO 33° DEL AÑO LITURGICO

                                LO CADUCO DE LAS COSAS

Este domingo en que el evangelio nos habla del "fin del mundo", con esas frases en boca de Jesús de que "el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo", etc. me ha recordado a mí un concepto japonés muy cultivado aquí. Es el llamado "mono no aware", que traducido seria "lo caduco de las cosas"...La efímera belleza de todo lo creado, sea en la naturaleza o en la vida humana. Todo se mira con una cierta melancolia y tristeza, no desprovistas de afecto y compasión.

Éste es también el mensaje bíblico al fin del ciclo litúrgico anual. Un mensaje apocaliptico, decimos, que viene del griego "apokalyptein" y significa "quitar el velo", revelar la caducidad de todas las cosas...Pero frente a ello, la Palabra de Dios nos invita a no quedarnos en esa actitud
melancólica, sino a reaccionar con esperanza. Se acerca la hora de nuestra total liberación, de la vuelta de Cristo, de la fidelidad de Dios. Es un mensaje del triunfo del Hijo del Hombre, que es Jesús, y nosotros con El. Dice Jesús: "el cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán!".
Cuando? No lo sabemos, pero debemos vivir en el presente, no con temor ni con relajamiento, sino en espera activa, vigilante.

Frente a la triste noticia de que todo es caduco, está la buena noticia de que viene una primavera eterna. Jesús nos dice que miremos esos signos en "las ramas tiernas y yemas que brotan en la higuera"... Todo lo terreno sera barrido, pero como también recalca la primera lectura del Profeta Daniel: "los que duermen, en la muerte, se despertaran: unos para vida perpetua...los sabios brillarán como el fulgor del firmamento...como las estrellas, por toda la eternidad"...Y ello gracias a Cristo, como nos dice la segunda lectura, que "ofreció para borrar los pecados un solo sacrificio", el de su sangre, y "está sentado a la derecha de Dios y espera el tiempo" oportuno.

Asi pues, frente al "buenos dias, tristeza" (conocido titulo de una novela) de ese mensaje cultural japonés llamado "mono no aware" = "caducidad de todas las cosas", debemos reaccionar los cristianos, con una purificacion de ese valor cultural profundo y bello, es cierto, con otro mas profundo y de nuestra fe, es decir con esperanza en la misericordia y amor de Dios, con paciencia, vigilancia, comprometiéndonos con decisión por la justicia y la paz frente a toda violencia, vaciedad de valores.

Sabemos que Jesucristo está cerca, nos llama a la vida eterna. Y para llegar allí, vivamos en el presente con pureza y entrega de servicio por amor, con vigilancia, animados por las hojas tiernas de los árboles! Qué bonitamente lo expresa Antonio Machado en el siguiente :

"PROVERBIO Y CANTAR":

"Yo amo a Jesús, que nos dijo:
"Cielo y tierra pasarán".
Cuando cielo y tierra pasen
mi palabra quedará.
Cuaá fue, Jesús, tu palabra?
Amor? Perdón? Caridad?
Todas tus palabras fueron
una palabra: Velad".

Pues a esperar "frente a lo caduco de las cosas"...Lo pide con y por vosotros,

Juan Vicente Catret S.J., misionero en Japón


REFLEXIÓN PARA EL DOMINGO DE CRISTO REY.
Nuestro amigo y misionero en el Japón, Juan Vicente Catret S.J. nos obliga a ruborizarnos: ¿No es una vergüenza que en nuestro país donde decimos mayoritariamente conocer y respetar a Jesucristo seamos capaces de darle la espalda a la verdad, mientras en lugares donde apenas se conoce al Señor, la Verdad sea cultivada con esmero?

CRISTO, REY DE LA VERDAD

A este último domingo del año litúrgico, el autor de estas refleciones quiso llamarlo “el Cristo Asiático”; hemos preferido titularlo “Cristo, Rey de la Verdad”. (N.del E.)


Precisamente el evangelio de este domingo es la lectura que me lo ha sugerido, cuando Pilato pregunta a Jesús: "Tu eres Rey?", y Jesús le responde: "Mi Reino no es de este mundo...Yo he venido para ser testigo de la verdad".

En japonés, "verdad" se dice: "makoto", y es un gran valor espiritual que ha calado mucho en las almas de los japoneses. Siempre me ha llamado la atención y no solo a mi sino a muchos de los extranjeros aqui venidos y con los que a veces he hablado de ello: de la sinceridad profesional japonesa, de que no mienten, de que no te timan ni los taxistas, ni en las tiendas, que te puedes fiar de todo el mundo, hablando en general, claro esta. Y esto radica en ese valor profundo del "makoto", decir y hacer "la verdad".

Así pues, la fiesta de este domingo: Cristo Rey de la Verdad", me resulta muy atractiva y podemos hablar del título que pongo arriba: "El Cristo Asiático". El Cristo Camino, Verdad, Vida, Sabio. "Makoto", se compone de dos elementos: "ma" que significa "lo verdadero, lo genuino"; y "koto" equivalente a: "palabra" y "conducta". Jesús nos invita a participar en su Reino de "Vida y Verdad, Santidad y Gracia, Justicia, Amor y Paz". Aceptar su realeza en nosotros, en nuestro mundo, es admitir como norma de conducta la verdad, frente a toda mentira, es vivir la vida como hijos de Dios, santificando con su gracia todas las dimensiones de la existencia, ajustarnos a lo que Cristo quiere en el campo social, es luchar contra todo egoismo propio y ajeno, amandonos en la verdad como El nos ama, construir asi una auténtica paz en la tierra, anticipo de la felicidad eterna, con Cristo, el Hijo del Hombre coronado, de la primera lectura del profeta
Daniel, con el Testigo fiel, primogénito de entre los muertos y príncipe de los reyes de la tierra, que entona la segunda lectura del Apocalipsis.

Debemos pues contribuir al Reino, eliminando mentiras, injusticias, discriminaciones, viviendo en el amor, el perdón, la paz y dulzura, apasionados por el "makoto", la verdad y fidelidad en nuestro hablar y vivir, conducta total. Ese Cristo Rey, Asiático, nos atrae, nos invita, nos
colma de esperanza y alegria en esta fiesta final del ciclo liturgico. Acabo con una poesíia de Rómulo Galdós que se titula:

EL MUNDO RECONOCE TU REALEZA

"El mundo reconoce tu realeza
como Pilato la atestiguó escribiendo,
y lo que el escribió persiste escrito
no solo en griego y en latín y hebreo,
sino en las lenguas todas de la tierra:
"Este es Jesús, Jesús el nazareno,
el Rey de los judíos". Todo el mundo
el título ha leido de la cruz,
y a ti, Jesús, de espinas coronado;
a ti, Cristo Jesús, oh santo Cristo,
clavado en esa cruz con cuatro clavos,
el mundo todo te proclama Rey.
Salve, Cristo, Señor de los señores.
Salve, Cristo Jesús, Rey de los reyes".

Pues pidiendo con y por vosotros, por todos nosotros a Cristo Rey Asiático
que nos ayude con su gracia a vivir el "makoto", me despido por hoy,
Juan Vicente Catret S.J.