LOYOLA 50
EDITORIAL

ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE

 

Llevamos meses de guerra cruel.

Algunos han visto dos bandos: el de Bin Laden y el de Bush; el de Oriente contra Occidente; Palestina versus Israel; otros ven Terrorismo contra Libertad.

Yo veo tres bandos: los dos anteriores y el de los espectadores. Este último está formado por los que compran los diarios o se sientan cómodamente a ver la guerra en el televisor, aplaudiendo o condenando a unos o a otros, según sean sus simpatías, pero sin ningún compromiso. Cada cual piensa que su bando es el correcto.

Esto no me deja en paz. Ninguno de ellos me interpreta, y me pregunto: ¿En cuál de ellos está Cristo?

¿Podríamos imaginar a Cristo en el bando de los espectadores? Si fuera así, Jesús nunca se habría encarnado.

¿Podríamos imaginar a Cristo en el bando de los secuestradores y pilotos suicidas de Bin Ladem? No sería el Señor de la Vida.

¿Estará Nuestro Señor Jesucristo en el bando de los "cristianos" que arrojan bombas sobre poblaciones musulmanas? No sería el Príncipe de la Paz.

El bando de Jesucristo es el de su Padre: un Padre que nos ama a todos, un Padre misericordioso que nos quiere a todos como hijos y desea vernos como hermanos. Jesucristo se jugó por esta única verdad. Jesucristo entregó su Vida para hacernos entender que sólo dando nuestra vida podemos formar la familia de los hijos de Dios.

Si veo que en el mundo hay pueblos enteros que padecen la necesidad, ¿puedo quedarme tranquilo? ¡Son mis hermanos! Si veo que en el mundo unos y otros se quieren destruir, ¿puedo quedarme tranquilo? ¡Son mis hermanos!

Mientras no los veamos a todos como hermanos y los tratemos como tales, no habremos elegido la Vida. 

José Juan Vergara S.J.

Director de LOYOLA