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LOYOLA 44 Por el contrario, lo bello, lo dulce, lo halagador, fácilmente se nos presentan como peligros para nuestra vida espiritual. Sin embargo, la vieja trilogía de lo bello, lo bueno y lo verdadero sigue vigente porque en ellos está Dios. ¿Cómo conciliar? Cuando uno observa desde afuera el éxito que han experimentado algunos pueblos, uno tiende a pensar que para ellos la vida les ha sido fácil y halagüeña. Hay que adentrarse en el interior de esos pueblos o culturas y uno se da cuenta lo difícil que ha sido para ellos lograr lo que ahora admiramos y a veces envidiamos. El camino de la belleza exige grandes sacrificios pero trae enormes satisfacciones. Conversemos, por ejemplo, con un buen músico o un pintor y veamos cuánto sufrimiento implica llegar al feliz término de la obra soñada. En efecto, a pesar de la dureza del trayecto, cuando desde el comienzo se vislumbra el final, el gozo lo percibiremos "sobre la marcha".
José Juan Vergara
S.J.
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