LOYOLA 44 - invierno 2000

LOYOLA 44
EDITORIAL


¿"EDUCADORES" O "SOCIALES"?


Siendo un joven estudiante jesuita, por los años 60, me tocó presenciar y vivir la creciente antinomia de estos conceptos. Por un lado y por otro, se levantaban voces, a veces furibundas, de recíproco fustigamiento.

Los viejos Exalumnos de nuestros colegios clamaban indignados porque sus antiguos maestros querían dejar las aulas para dedicarse a las "cuestiones sociales". Por otro lado, desde las huestes de Ignacio, surgían miradas de desconfianza hacia sus hermanos jesuitas que permanecían en el apostolado tradicional de los colegios.

La antinomia creció y se convirtió en crisis. Se dejaron colegios. En otros países fue peor. Los Exalumnos se distanciaron. Todos esto le tocó vivir y sufrir al querido Padre Pedro Arrupe, desde su arduo generalato.

Con el tiempo, las ideas se fueron decantando. Los colegios se renovaron y se volvió a creer en ellos, viendo la enorme potencialidad de cambio social que había en ellos. El propio Padre Arrupe tendió puentes para un nuevo modo de vincularse con los Exalumnos. Fueron surgiendo nuevas asociaciones en los colegios y en los países. El Padre Arrupe respaldó con entusiasmo a la Unión Mundial, destacando dos tareas fundamentales para el trabajo con Exalumnos:

1) La Formación Permanente.

2) Servicio a la Sociedad y a la Iglesia formando "Hombres para los demás".

Hoy día, tanto los jesuitas como los exalumnos nos damos cuenta que no podemos separar los conceptos de "educación" y "espíritu social".

Estamos conscientes que si no educamos "hombres y mujeres para los demás", erramos en lo fundamental. Por otro lado, nos damos cuenta que si no nos preocupamos de dar educación, nuestro trabajo social no dará los frutos que esperamos. JJV