LOYOLA 41

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EDITORIAL

"LOS JESUITAS ESTÁN LOCOS"
"Los jesuitas están locos", decía un próspero empresario, justificando su negativa a una solicitud de auspicio, "mira que en estos tiempos quieren hacer una ópera"...

Aclaremos: No es una "ópera", sino un "Oratorio". No son "los jesuitas", sino el Centro de Exalumnos con la Iglesia de San Ignacio, quienes están empeñados en este desafío: Ofrecer a la ciudad y a la cultura una obra musical para coro, solistas y orquesta en homenaje a uno de los grandes hombres del milenio: Ignacio de Loyola.

Aceptamos que este propósito es una locura (en todo arte hay algo de locura; algo que se sale de la estricta normalidad; algo que no se encuadra en lo meramente razonable. ¿ Acaso no hay algo de locura en el simple hecho de cantar lo que habitualmente se dice?. Pero ¿ qué sería del mundo sin arte? , ¿Qué sería de él sin música?. Aceptamos que es una locura imaginar a Ignacio cantándole a Javier, "¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si al fin pierde su alma?"). Sí. Es una locura con un solo objetivo, la mayor gloria de Dios. Y en esto, somos simples y humildes continuadores de otras locuras de la historia, muy superiores a la nuestra.

La mayor locura de la historia fue que Dios se hubiese hecho hombre, la Encarnación.

A lo largo de dos milenios, una procesión de locos ha seguido a Jesús; los apóstoles, los mártires, las vírgenes y los santos, pasando por Francisco de Asís, Ignacio de Loyola y Francisco Javier, hasta Alberto Hurtado que decía "hay que chiflarse por Cristo".

Si es por la gloria de Dios y servir a los hombres, ¿no vale la pena hacer locuras?.

La contingencia del momento nos presenta una sociedad deprimida por una recesión económica cuyas causas son externas a nuestra realidad nacional. La depresión fácilmente nos lleva al aislamiento y a la inacción.
¿ Cómo podemos contribuir a salir de esta frustración?. Promoviendo todo lo que signifique activación de la vida, en sus distintos niveles: espiritual, cultural, material. Así pues, pudo parecer una locura, pero es una locura bien pensada. Vale la pena.

José Juan Vergara S.J.
Director