LOYOLA 40
"Todo cuanto respira"
 


EDITORIAL


"Todo cuanto respira"

El último versículo del último salmo de la Biblia dice así: "Todo cuanto respira, alabe al Señor, aleluya".

Es la Creación entera, la que está llamada  en este salmo 150 a reconocer la GRANDEZA DE DIOS, el Creador. En los salmos anteriores y en este último, se han menciondao con detalle y minuciosidad los distintos elementos de la Creación y los distintos intrumentos de los hombres: montañas y ríos, nieves y mares, prados y bosques; hombres, mujeres y niños: sacerdotes y reyes de la tierra; arpas, laúdes, flautas y címbalos sonoros...

 
 San Ignacio de Loyola, en el Principio y Fundamento de sus eajercicios Espirituales, pone como fin del hombre "alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor"... "y todas las cosas sobre la faz de la tierra han sido creadas para el hnombre y para que éste alcance su fin. De modo que el uso de todas las cosas creadas es, en último término, para la alabanza divina.

En este número de "Loyola" (otoño de 1999), queremos ofrecer a nuestros lectores y amigos exalumnos un sencillo programa de actividades que tiene esta misma finalidad:

Con la ayuda de Dios queremos ofrecer el preestreno de una buenanpelícula, que nos sirva como elemento de unión, recreación, presencia y cultura.

Luego, tenemos la intención de promover un foro sobre "Etica y Comunicaciones", tema de candente actualidad e importancia.

La tercera actividad pretende ser un aporte a la cultura, al mismo tiempo que un homenaje a unos de los hombres más relevantes del milenio que termina. El Oratorio "San Ignacio de Loyola" es un concierto y más que un concierto,

Además de las tres actividades mencionadas, continuaremos con los encuentros por generaciones y por colegios; procuraremos que el día del exalumno, el sábado 6 de noviembre, reúna más gente que el año pasado. Finalmente, invitaremos a la gran familia ignaciana, sanjavierina, sanluisina y sanmateína a terminar el siglo y el milenio con una solemne acción de gracias: Tedéum del 31 de diciembre.

Y para concluir, tal como comenzamos:

"Todo cuanto respira, alabe al Señor, aleluya"

JJV. Director