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LOYOLA
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NAVIDAD
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¿Exitismo,
derrotismo
o
realismo?
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Editorial Aunque nos cueste reconocerlo, todos hemos sufrido las consecuencias de una enfermedad que se contrae inconscientemente durante los tiempos de bonanza, o los que llamamos "buenos tiempos". Se trata del exitismo. Nos empieza a ir bien y comenzamos a saborear los éxitos. Los demás, o nos envidian o nos admiran y, mientras tanto, a nosotros nos sube la autoestima hasta los niveles de la soberbia. Llegados a esas alturas, sentimos que no podemos bajar ni retroceder: sólo podremos seguir subiendo y avanzando sin medir los riesgos ni las consecuencias. Tampoco podemos permitir que se nos interpongan obstáculos, aunque éstos sean legítimos. Debemos seguir, aunque sea avasallando. Ya estamos enfermos de exitismo... y porque enfermos, estamos débiles... y porque débiles, no estamos preparados para la caída... y ésta viene cuando no lo esperábamos. Una vez caídos, nos sobreviene una segunda enfermedad: el derrotismo. Ella se caracteriza por una visión oscura de todas las cosas. La desilusión nos invade. La amargura nos inunda. Todo pierde sentido: la vida, las amistades, el trabajo, el esfuerzo... ¿para qué? Desconfiamos de nosotros mismos, de nuestros colaboradores, de nuestros dirigentes, de todo lo que nos rodea. Así, no vale la pena seguir viviendo. En estas circunstancias, algunos se quitan la vida. ¿Existe algún antídoto contra estos temibles virus? Sí. El realismo. "Acuérdate que eres mortal", le decían al oído de los bgenerales romanos victoriosos cuando eran aclamados entrando en la Urbe. "Acuérdate que eres polvo y en polvo te convertirás" nos dice la Liturgia del Miércoles de Cenizas. Polvo - Tierra - Humus - Humildad Humildad (viene de "Humus") es reconocer que somos polvo. Humildad es tener los pies en la tierra. Humildad es realismo. Humildad es verdad. No es casualidad que la Verdad Eterna se haya hecho polvo por nosotros. Quiso vincular la realidad divina con la realidad terrenal. El Verbo de Dios asume la carne mortal y asíntrasmite inmortalidad a nuestra humilde materia. Para los cristianos, el año siempre se inicia reviviendo el misterio de la Encarnación, mostrándonos que el único verdadero camino es el de la humildad. Este camino no es pesimista, sino por el contrario, nos llena de esperanzas. JJV. Director |
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