Documento sin ttulo

Historia del Equipo Litúrgico Loyola

Cuando el Papa San Juan XXIII sorprendió a la Iglesia anunciando que convocaría a Concilio Ecuménico, se despertó un fervor inusitado en todos los ambientes católicos, particularmente entre los jóvenes que se preparaban para el sacerdocio. Su entusiasmo los llevó a querer adelantarse al Concilio, buscando entre otras cosas, formas más activas de participación litúrgica. 

En el Colegio Loyola del pequeño pueblo de Padre Hurtado (cerca de Santiago de Chile), donde estudiaban jesuitas de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay, surgió un grupo especialmente inquieto en los temas de la música litúrgica. Participaban sacerdotes como el Padre José Donoso, maestrillos como el Padre Fernando Astorquiza y varios juniores de entonces que más tarde llegarían al sacerdocio como Julio César Merediz, Juan Carlos Constable y José Juan Vergara. Se traducía lo mejor que llegaba de Francia como los salmos del jesuita Joseph Gelineau; se adaptaba, se copiaba y también se creaba. 

En 1962, con la producción para el público del libro Cantando con Cristo, el grupo se vio en la necesidad de tomar un nombre, denominándose “Equipo Litúrgico Loyola”.

Antes que el Concilio promulgara la Constitución de la Liturgia, con la especial benevolencia de Monseñor Vicente Ahumada, quien había sidoVicario General del Arzobispado de Santiago, se ofreció la Semana Santa de 1963 enteramente cantada en castellano, simultáneamente en la Parroquia San Ignacio del pueblo de Padre Hurtado y en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Ñuñoa, donde estaba de párroco Monseñor Ahumada.

La Constitución sobre la Liturgia fue promulgada por el papa Paulo VI en diciembre de 1963. El trabajo del Equipo Litúrgico continuó con mayor entusiasmo. Trasladados a San Miguel (Argentina) para continuar los estudios, se produjeron fecundos intercambios con los presbíteros Trusso y Catenna y con el Monasterio benedictino de Los Toldos. Fue en Argentina donde se preparó el tercer libro, Cantos de la Asamblea Cristiana, con trescientos cantos litúrgicos en castellano con sus partituras, editado en Santiago e impreso en la Imprenta de la Universidad de Chile. 

Éste es un listado de las primeras obras del Equipo Litúrgico Loyola:

1962
“Cantando con Cristo” cantos religiosos populares de la parroquia Jesús Obrero, preparados por los Padres Gallardo e Ignacio Vergara. Musicalizados en el “Colegio Loyola” de Padre Hurtado por el maestrillo Fernando Astorquiza y el junior José Juan Vergara, impresos por la facultad de Música de la Universidad de Chile. 

1964
“Cantando con cristo en Semana Santa” primera musicalización de toda la Semana Santa en castellano, asomándose a la reformas conciliares, impresos por la facultad de música de la Universidad de Chile.

1964
“Cantos de la Asamblea Cristiana” los cantos religioso populares de la edición de 1962 más ciento cincuenta cantos bíblicos recogidos por los estudiantes del Colegio Máximo de San José (San Miguel, Argentina), impresos en la facultad de música de la Universidad de Chile.

1966
Grabaciones magnetofónicas de una selección de cantos de los libros anteriores. Participan los estudiantes jesuitas Julio Merediz, José Juan Vergara, Fernando Rivas y Fernando Astorquiza.

1966
Grabaciones magnetofónicas de una selección de cantos de los libros anteriores. Participan los estudiantes jesuitas Julio Merediz, José Juan Vergara, Fernando Rivas y Fernando Astorquiza.

1968
Misa “La Fe de la Iglesia” de José Juan Vergara.

1969
Misa “La Nueva Juventud” de José Juan Vergara.

1971
Grabaciones magnetofónicas realizadas por los Padres Fernando Astorquiza, Julio César Merediz y José Juan Vergara.

1994 - 2005
Promoción en el Templo de San Ignacio de Santiago de más de un centenar de conciertos, recitales, cantatas y oratorios con órgano, orquestas, coros y solistas, la mayoría de los cuales quedaron grabados en CD. De algunos, se pueden escuchar muestras en el item "Nuestra Música".

1997
Producción y edición del libro "San Juan de la Cruz Santo y poeta" de José Vergara Vicuña

2000
Producción del cassette "Tomad Señor" cantado por el Coro San Pío X


En breve

ORACIÓN DE SAN IGNACIO Tomad, Señor, y recibid

toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad: Vos me lo disteis, a Vos, Señor lo torno. Disponed conforme a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto solo me basta

21 DE OCTUBRE: DOMINGO 29 DEL TIEMPO ORDINARIO

SER MARTILLO O YUNQUE

Este proverbio alemán que pongo como título de esta homilía, viene a cuento este domingo en el Evangelio, que trata del ruego de los hijos del Zebedeo: Santiago y Juan, de sentarse a derecha e izquierda de Jesús en el Reino de su Gloria. Jesús les dice a ellos y a todos los apóstoles y a nosotros también, que “el que quiera ser grande, sea vuestro servidor”, como Él, que vino “a servir y dar su vida en rescate por todos”. O sea, Jesús toma la forma del “yunque” que recibe todos los golpes, no la forma del “martillo” que golpea y clava clavos. Es decir que el sentido de su vida es “servir”, dejarse clavar, y no “mandar”, golpear... ¿Cuál es el sentido de nuestra vida? Es famosa la triple postura de Adler, Freud y Frankl. Para Adler, el sentido de la vida es “la voluntad de poder”, para Freud es “la voluntad del placer”, y para Frankl es “la voluntad que busca un significado a todo en la vida con esperanza de encontrarlo”...Es decir, pasar sirviendo en esta vida, haciendo el bien como Jesús, amando y sirviendo a todos, suscitar estrellas brillantes en sus ojos, que es infundir esperanza de que todo irá mejor. Ya lo profetizó Isaías en la primera lectura de este domingo: “mi siervo justificará a muchos, cargando con los crímenes de ellos”. San Alfonso María de Ligorio (1696-1787) dijo en una novena de Navidad: “El Señor eterno se ha dignado presentarse ante nosotros primero como un niño en un establo, después como un simple obrero en un taller, más tarde como un criminal muriendo en la cruz, y finalmente como pan en una ofrenda. Aspectos numerosos, aspectos intencionales de Jesús, aspectos que no tiene más que un efecto: mostrar el amor que tiene por nosotros. Oh, Señor, ¿puedes inventar alguna cosa más para que te amemos? ...almas redimidas, dad a conocer por todas partes las obras de amor de este Dios lleno de amor. Él las concibió y realizó para que todos los hombres se amaran, él que, tras haberlos colmado de sus favores, se donó a sí mismo, ¡y de tantas maneras! “Enfermo o herido, ¿deseas curarte? Jesús es la medicina: él te sana con su sangre. ¿La fiebre te quema? Él es la fuente refrescante. ¿Te atormentan las pasiones y problemas de este mundo? Él es la fuente de los consuelos espirituales y el verdadero bienestar. ¿Temes a la muerte? Él es la vida. ¿Aspiras a llegar al cielo? Él es el camino”...Jesucristo no solo se dio a todos los hombres en general; él se da también a cada uno en particular...Dios nos ama tanto a cada uno de nosotros como a toda la humanidad”... Quiero terminar con una poesía del mejicano Bernardo Casanueva (1920-1993), que nos habla del “clavo” que se deja golpear por el “martillo” en actitud servicial y de amor. Se titula eso: EL CLAVO ¿Quién cuando clava el clavo, traspasada la altura, tiene poder de hacer que la madera no sufra al ser - cuidado puesto en ello - ¡ay!, extraído...? Y si el clavo es de luz, ¿cómo sacarle? Sacar se puede de una vez la espina sepulta de la carne; pero clavos macizos, clavos de amor, ¡no pueden, no, sacarse! Hay un destrozo en toda la madera y se derrama a un lado, como un río, toda la savia en flor, toda la albura. Está en el corazón la punta fiera y está haciendo más daño que la herida; pero qué bien guardar este tesoro y no sacarle nunca, nunca, nunca, pues no hay mano que le alcance a sacar sin el destrozo; dejadle donde está y que su sitio sea en la luz del fondo, donde en punta de diamante se recorta y relumbra y donde brilla en gran constelación suya la carne, ¡Dejad el clavo del amor adentro! No vengáis, no, por él..!El clavo es uno con el tuétano, y es uno con el hueso y con la carne, y tiene el brillo y el fulgor del golpe, y es uno con el alma y el espíritu!